Meraqi, silenciosas mentes brillantes

Meraqi, silenciosas mentes brillantes

Nativos del sistema estelar binario conocido como Meraq, los meraqi son seres grises y carentes de emociones, enteramente enfocados -al punto de la obsesión- en sus objetivos. Dueños de un planeta depredado bajo la mirada egoísta y ambiciosa de sus habitantes, la civilización meraqi transformó su ecosistema y depredó sus recursos naturales hasta convertir al planeta mismo en una suerte de gigantesco laboratorio de investigación y desarrollo, en el que los más grandes científicos e investigadores de su sistema estelar trabajan en pos de la evolución.

Como raza han transitado una larga historia de conflictos entre sus líderes políticos y formas de gobierno. Disputándose el dominio tecnológico y los recursos, alcanzaron un nivel de evolución que dio por resultado un planeta superpoblado y carente de riquezas naturales, con poco que ofrecer a sus habitantes. El estallido de una guerra nuclear fue inevitable y las gravísimas consecuencias ambientales llevó a los sobrevivientes a refugiarse bajo tierra. Su planeta es hoy una inmensa roca desierta y radioactiva, bajo la que los meraqi habitan en refugios anti radiación, a la espera de un futuro promisorio.

Los niveles de radiación han producido profundas mutaciones en las diversas formas de vida que habitan Meraq, y la supervivencia misma de su raza depende hoy de las avanzadas técnicas de clonación que han desarrollado sus mentes más brillantes.

Cuando la expansión draconiana llegó a su sistema estelar, los meraqi se enfrentaron a la extinción, ya que no tenían oportunidad de hacer frente a la fortaleza militar de los invasores. Pero sus líderes políticos alcanzaron un armisticio y garantizaron la supervivencia de su raza, a cambio de ofrecer a los draconianos sus evolucionados conocimientos en ingeniería genética (conocimientos que tiempo después dieron origen a los reptilianos).
 
Rebeldes subterráneos

Existen facciones rebeldes entre los meraqi, que se ocultan en cuevas profundas e intentan liberar a su pueblo del “sometimiento” draconiano. Estos grupos plantan batalla a las fuerzas de dominación estelares, y mantienen en secreto laboratorios sofisticados en los que trabajan en un gran objetivo: recuperar la fertilidad de su gente, perdida por la radiación.

Si bien actualmente sus acciones están condicionadas por los draconianos, aquellos rebeldes que tratan de moverse por fuera del control invasor lo hacen a riesgo de sus propias vidas, y juegan un papel importante en el equilibrio entre los draconianos, sus aliados y sus enemigos.

En este camino de liberación, han sabido aprovechar y dominar a diversas especies insectoides subterráneas, las cuales evolucionaron en formas cada vez más complejas y de gran tamaño bajo la atenta influencia de los científicos meraqi, que aprovechan a esas formas de vida en diversas acciones, tanto militares como de soporte e investigación.

Cabe mencionar que la sociedad meraqi funciona a través de una suerte de “mente-colmena”. Esta red límbica permite la transmisión de instrucciones del Alto Mando meraqi a sus soldados y científicos, como así también la perfecta coordinación de actividades.

A la conquista de las estrellas

En su búsqueda de progreso y dominación, los habitantes de Meraq suelen enviar naves y establecer bases de operaciones y desarrollo en planetas a los que consideran “subdesarrollados”, en busca de recursos vitales para avanzar en sus investigaciones genéticas.

Por medio de la abducción, someten a ejemplares de seres vivos de toda la galaxia a complejos procesos quirúrgicos, lo que les permite obtener las muestras genéticas y orgánicas necesarias para sus prácticas de clonación.

Para ello, eligen culturas potencialmente poderosas, e incluso han logrado insertar espías (entre las culturas bárbaras) y avanzados diplomáticos (entre aquellos más evolucionados) para individualizar a sus líderes y proponerles tratados de “mutua cooperación”.

Expertos en ingeniería genética, programación mental y clonación, han sabido adaptar y utilizar la tecnología de los invasores draconianos para diseñar trajes auxiliares (exoesqueletos provistos de armas bio-moleculares) para la supervivencia en ambientes hostiles. Y si bien no gustan de la violencia como primera opción, se valen en situaciones límite de emisores de partículas alfa, lo que los convierte en enemigos de temer.

Su sensibilidad mental y telepática es un importante recurso al que también suelen echar mano, lo que los previene de cualquier peligro y les permite una planificación y ejecución coordinada de objetivos realmente inigualable. Cuando planean ataques a gran escala, utilizan naves triangulares provistas de cañones y bombas nucleares, además del sistema de captación gravitatorio que desestabiliza a sus oponentes. Estas naves pueden desplazarse en cualquier tipo de elementos atmosféricos, son versátiles y poderosas.

Supervivientes sin hogar

La meraqi es una raza preocupada en asegurar su propia existencia. Para ello, buscan de forma obsesiva un escape hacia nuevo ambiente, más estable y próspero, en el que establecerse y poder dedicar sus esfuerzos a ampliar su poderío en ingeniería genética. La supervivencia de su civilización pende de un hilo, y ese peligro es el motor que los mantiene en constante movimiento, espiando y depredando planetas en los cuales poder revivir su poder.

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