Draconianos, herederos de los dragones

Draconianos, herederos de los dragones

Los draconianos son una raza altiva que habita la árida superficie de Al-Tuban, planeta de clima hostil y en constante actividad volcánica, que vive bajo la silenciosa amenaza de una estrella roja pulsante que se encuentra a punto de estallar.

El poco prometedor escenario de Al-Tuban impulsó un avanzado desarrollo tecnológico para los draconianos, que se volcaron hacia la exploración espacial y la búsqueda de nuevos mundos, previendo la catástrofe que representará la explosión de su estrella madre.

Eso convirtió a los draconianos en conquistadores naturales, señores orgullosos y violentos que instalan bases de operaciones en todo planeta habitable, para asentarse y desde allí ver partir nuevamente a sus naves, destinadas a someter nuevos mundos por medio de la fuerza.
 
En su camino de conquista, los draconianos avanzaron sobre el sistema estelar de Khelus, habitados por una raza pacífica que se negó a los términos de ocupación draconiana. La repentina aparición de los vidianos inclinó la batalla en contra de los habitantes de Al-Tuban, y los draconianos se vieron obligados a replegarse, encontrando así su mayor derrota.
 
Sabiendo que ahora otras civilizaciones los vigilan y recelan de su naturaleza agresiva, evitan involucrarse abiertamente en conflictos galácticos, y utilizan a los reptilianos (sub-especie desarrollada con ayuda de la ingeniería genética meraqi) para llevar a cabo sus principales operaciones militares.
 
Ellos son sinónimo del poder en las sombras, son líderes calculadores detrás de un plan sistemático de conquista, invasión y control de razas, que evita mancharse las manos con sangre y prefiere echar mano a sus esbirros para tales menesteres.

Detrás del velo draconiano

Hoy, la principal estrategia draconiana se encuentra orientada a la obtención y acumulación de recursos naturales y tecnológicos de cualquier origen, lo que les permite sustentar sus planes de avanzada a largo plazo.
 
Y si bien en el pasado optaban por conducir esas acciones de predación personalmente, luego de haber quedado expuestos durante la Guerra de Khelus, no se involucran directamente en estos conflictos. Así es como se han convertido en maestros de la especulación, manipulando a otras especies a su voluntad.

De naturaleza autoritaria, y orgullosos de su linaje antiguo y poderoso, en batalla se transforman en guerreros despiadados y muy agresivos. Suelen establecerse en planetas cuya tecnología se encuentra por debajo de la propia; y allí despliegan un plan de conquista tendiente a dominar por completo a la civilización nativa.

Tras la derrota de Khelus

Luego de la Guerra de Khelus, los draconianos han sido sujeto de una vigilancia permanente por parte de otras civilizaciones. Estas civilizaciones aisladas no representaban amenaza alguna para los draconianos, pero actuando en conjunto y con el respaldo de los misteriosos y muy avanzados vidianos, demostraron ser una fuerza lo suficientemente poderosa como para detenerlos.

Y a sabiendas de su debilidad ante sus potenciales oponentes, los draconianos han enfocado su desarrollo tecnológico en la construcción de armas y naves, funcionales a sus propósitos de conquista. Son pioneros en la construcción de flotas interestelares y han dominado numerosos planetas y sistemas estelares gracias al poder de su armada espacial.
 
Durante el combate, visten armaduras que protegen sus puntos débiles, y sus guerreros llevan oculto un puñal de plasma que los convierte en mortales adversarios.

Pero lejos del frente de batalla, también han sabido cultivar los misterios del espionaje, potenciado por sus trajes de material elástico artificial, que colocan sobre sus cuerpos y pueden moldear a voluntad, modificando su apariencia. De esta forma, se mimetizan con su entorno y sus enemigos, para asestar el golpe mortal en el momento menos esperado.

Las tropas de asalto poseen cañones disgregadores de plasma, y como recurso defensivo suelen aprovechar el poder de su Tercer Ojo, apéndice que les permite percibir el peligro y su origen de forma instintiva e inmediata.

Sombras en el espacio

Sus naves acorazadas son de color negro opaco y de fisonomía angulosa. Cuando invaden un planeta, las grandes sombras del espacio viajan acompañadas de destructores de menor tamaño, equipadas con cañones.

Su coraza, de un sofisticado material metálico draconiano que es virtualmente impenetrable, hace las veces de primera defensa en batalla y les permite lograr un singular camuflaje, engañando a sus oponentes y ganando el tiempo necesario para hacer valer tu temible poder de fuego.
 
Dragones violentos

Comparten su planeta con gigantescos dragones a los que reverencian como a dioses. En Al-Tuban  abundan éstas y otras criaturas aladas menores, junto a una gran cantidad de saurios alterados tecnológicamente, que han sido utilizados con frecuencia para inspirar temor en sus oponentes. La vida vegetal en el planeta es muy escasa, y el sol rojo de Al-Tuban hace prácticamente imposible su multiplicación, aún tras decenas de pruebas genéticas practicadas por sus aliados, los meraqis.

Su estructura social está organizada bajo un gobierno feudal: los gobernantes, jefes militares y magistrados ocupan el escalafón más alto de la pirámide de poder, y se reconocen por poseer una cola larga y alas membranosas muy desarrolladas.

Los guerreros, controladores, diplomáticos y centinelas se ubican en la clase media, y finalmente están los soldados y los obreros, que con alas más pequeñas y colas más cortas sustentan el poderío del imperio.

Así, virtualmente encerrados en la roca desértica de Al-Tuban, que lentamente va muriendo junto a su estrella roja, los draconianos maquinan planes de poder refugiados en sus palacios, donde el clima es más estable y seguro. Sus imponentes castillos y sus naves colonizadoras son sus principales bastiones, símbolo del destino grandilocuente que consideran propio, y que los ubica como señores de la galaxia.

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